Marrakech sin gluten (parte II): el viaje

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Os contamos nuestra experiencia completa en Marrakech y también nuestra visita a Essaouira con todo detalle. En nuestro post anterior tenéis una guía de consejos a seguir para hacer vuestro viaje más cómodo y placentero, ya que se trata de un destino cercano pero muy diferente a lo que estamos acostumbrados (cultura, moneda, seguridad, temperatura, idioma, etc.).

Día 1

Llegamos al aeropuerto de Marrakech en un vuelo directo desde Sevilla con la compañía Ryanair. Como la política de equipaje es restringida en esta compañía, facturamos una maleta de 10 kg con ropa para los 2 (en verano la ropa ocupa poco espacio y solo estaríamos 5 días). Nuestra impresión al llegar fue enorme al encontrarnos con un aeropuerto súper moderno y nuevo. Al no ser un país de la unión europea pasamos por varios controles policiales en los que tuvimos que rellenar un documento con tus datos personales y mostrar tu pasaporte al agente, además de varios controles de equipaje. Sin embargo fue todo bastante rápido. A la salida nos esperaba el transfer que habíamos contratado para llegar al hotel, un coche casi particular pero bien equipado y con aire acondicionado (menos mal) porque las temperaturas comenzaba ya a ser altas a las 11 de la mañana. Por el camino al hotel empiezas a ver esas imágenes típicas de 3 personas montadas en moto, un tráfico muy descontrolado y vehículos circulando como locos por todos lados.
Todo rapidísimo como decimos, llegamos al hotel. El que habíamos contratado se llama El Andalous y está en la zona de Menara, a 10 minutos en coche del aeropuerto, 15-20 minutos caminando de la medina y justo al lado del centro comercial Menara Mall, muy curioso por cierto. Nos recibió el personal ultra servicial en la entrada al hotel. En la recepción mucho papeleo…,lo primero es que te cobran las tasas de turismo, luego te dan la llave de la habitación y a continuación te explican por encima las excursiones que te ofrecen. La habitación estaba más o menos bien, buena cama, televisión, baño con aseo separado de la ducha y el lavabo, y una terraza con vistas a la entrada. Teníamos piscina, que nos alivió bastante las tardes después de pasear por la medina, y un comedor grandioso con self-service.
Este primer día llevábamos el bocadillo preparado de casa y nos lo comimos en la habitación para evitar pararnos y ahorrar tiempo.
Nos encaminamos a la puerta de la medina en línea recta desde el hotel siguiendo nuestros mapas y esquivando los taxis que nos ofrecían llevarnos por 50 dirhams (5 euros) que no era un oferta muy tentadora.
Nuestra primera visita fue la mezquita de la Koutoubia, que nos encantó y, aunque evidentemente recuerda a la Giralda, tiene un estilo muy particular, sencillo y a la vez singular, sencillamente preciosa la torre y la zona exterior de la mezquita (el interior está reservado al culto de los musulmanes). Llegamos a la famosa plaza Jemma El Fna que no nos entusiasmó demasiado. Es muy curioso el tema de las serpientes y los monos, aunque dan un poco de pena los animales…Te venden zumos naturales recién hechos y muy baratos en la misma plaza pero al ver las frutas al sol y el calor que hacía preferimos tomarlo en un establecimiento. Así que nos adentramos en el zoco para ver algunas tiendas y meternos un poco en el ambiente. Nos cansamos pronto porque hacía mucho calor y nos perdimos un poco por las calles del zoco. No dejaban de pasar motos por las calles tan estrechas y al final decidimos que era la hora de tomarnos ese zumo. Paramos en el primer sitio que nos dio buena impresión y tenían buenos precios. Tomamos un zumo de banana y otro de fresa, riquísimos y así nos refrescamos un poco. Seguimos caminando y llegamos a una de las zonas que más nos gustó: la Place des Ferblantiersmuy agradable y amplia con comercios que no suelen regatear y todo mucho más tranquilo. Está muy cerca del Palacio El Badii que ya estaba cerrando. Compramos agua embotellada en una tienda cercana y muy barato al ser una zona un poco menos turística. En esta zona hay un establecimiento que llevábamos apuntado como recomendado: Earth café. Sim embargo, preguntamos a la dependienta y no nos dio demasiada confianza, aunque nos ofreció un menú tipo vegetariano no terminamos de ver saber si conocía bien la enfermedad.
Volvimos al hotel para refrescarnos en la piscina y cenar temprano después de un día agotador entre los preparativos, nervios, viaje de avión y primera toma de contacto.
En la cena mostramos al camarero nuestra carta de información sobre celiaquía escrita en árabe y en francés y nos acabaron asignando a un camarero muy amable que cada día nos haría un recorrido por todo el buffet para indicarnos lo que podíamos comer y lo que no. Este hombre también se encargaba de pedir al cocinero que nos preparara platos especiales.
En esta primera cena, nos preparó una tortilla francesa con arroz blanco como guarnición, y nos indicó que el tajine de pollo al limón con aceitunas era apto, además de otro tajines que tenían en el buffet.

Día 2

Después de un buen descanso desayunamos en el hotel un riquísimo té marroquí con hierbabuena, un café solo de máquina, algunas lonchas de fiambre, revuelto de huevo y fruta (sandía y melón) A continuación nos dirigimos al Hotel Ali, cerca de la plaza Jemma el Fna, desde donde partía nuestro free tour. El guía nos recibió amablemente y nos integró en un grupo de españoles. Realizamos un recorrido prácticamente circular por la ciudad antigua visitando dos de los monumentos más recomendados: las tumbas Sadíes y el Palacio Bahía. Además conocimos el barrio real con la mezquita de la Kasbah (tambien llamada Moulay El yazid) y el barrio judío. Justo en frente de la mezquita de la Kasbah se encuentra el Café Zeitoun en el que tienen carta que indica los platos sin gluten. Acabamos comiendo en el restaurante del mismo nombre que se encuentra en la plaza Jemma el Fna: Café Zeitoun, y comimos genial, uno de los mejores sitios. Esta en la misma plaza y tienen terraza o interior en un local amplio y con varias plantas. Pedimos un tajine de pollo con limón y aceitunas y otro con salsa de tomate y pequeñas albóndigas de ternera ‘Kefta’, ambos señalados como sin gluten, además de informar al camarero y enseñar nuestra carta. De postre un helado con varias bolas de diferentes sabores. Muy recomendable.
Volvimos al hotel para pasar por la piscina y cenar nuestra tortilla con queso y patatas fritas preparada especialmente para nosotros, además de un poco de pescado con arroz y ensaladas variadas.

Día 3

Para cambiar un poco de escenario, decidimos evitar la medina en el tercer día de viaje y aprovechar para visitar el Jardín Majorelle, un espacio botánico impresionante construido en 1924 por Jacques Majorelle y adquirido posteriormente por Yves Saint Laurent. Fuimos caminando desde el hotel y volvimos para almorzar allí, está vez la cena la haríamos fuera.
El almuerzo estuvo bien pero la persona que nos atendía habitualmente no estaba en este turno, por lo que nos asignaron a otro camarero. Comimos de nuevo tortilla, ensaladas variadas y queso.
Por la noche no cenamos porque algo había sentado mal en el almuerzo, exactamente no conseguimos localizar qué alimento fue el que genero malestar de estómago (no pasó se eso), así que preferimos reposar y esperar a la mañana siguiente. Por la tarde visitamos el centro comercial Menara Mall que alberga un Carrefour de dos plantas y tenían algunas estanterías con productos sin gluten. Pan no encontramos por ningún lado, ni en el hotel ni en supermercados.

Día 4

Le dimos muchas vueltas por que no sabíamos si iba a merecer la pena pero al final nos decidimos por hacer una visita de un día a la ciudad costera de Essaouira. Famosa por haber recibido a celebridades como Jimmy Hendrix, Essaouira es una ciudad que ofrece unas playas amplias y una fortaleza bien conservada que se puede visitar. A nosotros nos vino genial escapar un día y respirar un aire más fresco, salir del calor un poco agobiante de Marrakech y pasear por la playa. El microbús que nos llevó realizó varias paradas, entre ellas en una cooperativa de mujeres que fabrican aceite de Argán, muy típico de la zona. Ya en Essaouira visitamos su casco antiguo, el zoco y el puerto, en el que disfrutamos de un almuerzo a base pescado fresco a la plancha, una delicia y un cambio total en la gastronomía. Todos los puestos del puerto tienen una muestra del pescado que ofrecen para que antes de sentarte elijas lo que vas a pedir, lo pesan y te dan el precio que vas a pagar con bebida y ensalada incluida, un sistema muy bueno. Y la verdad es que la mayoría de regalos que trajimos para la familia los compramos en el zoco de esta ciudad, ya que era más tranquilo y variopinto.
Antes de volver tomamos unos zumos naturales de banana y naranja. Al regresar al hotel, recuperamos nuestra cena con el camarero habitual.

Día 5

En nuestro último día volvimos a la medina para ver los monumentos que nos faltaban por visitar y hacer las últimas compras. Visitamos el Palacio El Badi, que por lo que nos había contado nuestro guía en el free tour, se había llegado a considerar en su día la octava maravilla del mundo. Y realmente tuvo que serlo, por que ya las ruinas dan pista del esplendor del palacio.
Nuestro avión salía a las 21 horas, por lo que tuvimos tiempo de sobra para pasear por el zoco, esta vez por una zona más bonita que nos había enseñado nuestro guía, y compramos todos los regalos que queríamos traer para nosotros y nuestras familias. Para almorzar elegimos el Henna Art Café, famoso entre los celíacos porque tienen toda la carta marcada con los platos sin gluten. Nos costó bastante encontrar el sitio, ya que estaba en una de las tortuosas calles de la medina pero al final conseguimos encontrarlo gracias a las indicaciones de la dueña de un riad que nos explicó el camino. Nos sentamos en una de las terrazas y disfrutamos de una ensalada marroquí (muy parecido al picadillo en España) y un tajine kefta. Para despedirnos fuimos a una cafetería junto a la plaza Jemma para refrescarnos con unos zumos antes de emprender el camino al hotel. Allí nos estaba esperando el transfer que nos llevaría al aeropuerto.
La espera se hizo un poco larga hasta coger el avión y nos entró hambre, así que compramos unas tortitas de maíz sin gluten que encontramos en uno de los bares del aeropuerto.

Nos quedaron algunos monumentos que visitar y muchos establecimientos con opciones sin gluten que conocer como La Trattoria, Nomad, Pepe Nero, Corner Café o Café Árabe, pero en nuestro viaje nos dio tiempo a descubrir la esencia de Marrakech y su insólita gastronomía. Es un buen lugar para hacer excursiones al desierto o a otras ciudades cercanas. ¡Esperamos volver pronto!

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