Conociendo Salamanca y Cáceres sin gluten (Parte II)

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Continuamos con nuestro viaje finalizando nuestro paso por Salamanca para comenzar nuestra andadura por tierras extremeñas.

En nuestra última cena en Salamanca decidimos alejarnos un poco del casco antiguo para descubrir un lugar auténtico al que acuden las familias salmantinas para comer. Y así descubrimos uno de los mejores sitios del lugar y de lo más espontáneo: Mesón Tabernero (C/Toledo 9). Se trata de un restaurante de comida casera al que se puede llegar perfectamente caminando desde el centro histórico de la ciudad. Aclaramos que no es un restaurante certificado ni tienen carta sin gluten, es simplemente un establecimiento en el que conocen bien la enfermedad y suelen tener pan y cerveza sin gluten. El propietario tiene una hija celíaca y nos atendió como si estuviéramos en nuestra propia casa. No hay más que ver las fotos que acompañan para saber lo bien que comimos. Nos prepararon rápidamente un plato de solomillo de cerdo con patatas (fritas con aceite limpio) y salsa verde, además de un generoso plato de jamón de la tierra, delicioso. El propietario nos comentó que no él no promocionaba el local como bar sin gluten porque no siempre disponía de recursos para ello y no era su negocio pero siempre que viene algún celíaco se adaptan y te tratan genial. Lo ideal es llamarles con antelación para no cogerles desprevenidos.

Ya en Cáceres, dónde pasamos menos tiempo, pudimos descubrir algunos lugares interesantes:

Para desayunar, El Montaito Cafetería Restaurante, una cafetería situada en calle Huerta del Conde, junto al Hospital San Pedro de Alcántara. Allí ofrecen una completa carta de tostadas y te las sirven con pan (mollete) sin gluten y la bebida que elijas. La verdad es que nos quedamos muy sorprendidos porque no habíamos encontrado ningún sitio de este estilo. La tostada estaba muy rica y el precio no variaba de las tostadas de pan con gluten.

El almuerzo lo hicimos con unos amigos de Cáceres en un bar muy emblemático: Bar Salas (Avda. San Blas 17), un establecimiento típico universitario que se ha asentado en la ciudad y al que ya acude gente de todas las edades. Este bar no sólo ha incorporado platos sin gluten sino que casi toda la carta se puede adaptar. Tienen un curioso método para los fritos: hay que pedir 2 raciones de pescado o patatas fritas para que tanto a ellos como a los consumidores celíacos les salga rentable la comida (tienen freidoras preparadas para ello). Nosotros pedimos un plato típico de la zona llamado “rejos”, que no son otra cosa que los tentáculos de los calamares rebozados en harina, y punta de solomillo con patatas, ambos platos exquisitos. Además de una carta super variada tienen opciones de postres muy apetecibles.

Por último, descubrimos un local de repostería sin gluten: Celicidad (Calle Parras 37A). Pero cuando pasamos por allí estaba cerrado, así que lo reservamos para la próxima visita.

Cáceres es una de las provincias españolas con mayor número de establecimientos sin gluten por número de habitantes celíacos, de hecho es uno de los pocos lugares en el que se celebra una ruta de la tapa sin gluten, y este año se celebra la segunda edición. Nosotros nos marchamos con mucha pena por no poder quedarnos más días, pero como no lo tenemos muy lejos desde Sevilla, nos apuntamos la visita para muy pronto.

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